BOTIQUIN DEL VIAJERO

 

En una sociedad más globalizada y en un país que aunque emite carácter turístico, cada vez son más los clientes que acuden a la oficina de farmacia antes de la realización de un viaje, especialmente a zonas donde la adquisición de medicamentos no está del todo garantizada.

Cuando un cliente realiza un viaje por ocio o placer a un lugar en el que la medicación puede no estar siempre disponible, o el idioma puede suponer un problema de desconfianza antes productos desconocidos. La labor de la oficina de farmacia es la de proveer al paciente de aquellos productos de los que posiblemente puede estar necesitado en determinadas situaciones.

Además de los percances propios de ir a situaciones o localizaciones a las que el paciente puede no estar acostumbrado, tenemos que tener en cuenta que el solo hecho de estar unos días fuera del propio medio habitual, hace que el paciente ya pueda necesitar una serie de productos específicos.

Estos botiquines tienen que estar lo más personalizados posibles, ya que el espacio de transporte, será reducido, y localizar las necesidades nos puede aportar mucha información de cara a un consejo más ajustado.

Los principales problemas serán:

Estomacales, del tipo descomposición, para los que recomendaremos probióticos y rehidratación, o estreñimiento, cáscara sagrada y aporte de fibra.

Dolencias típicas del caminar, tales como antiinflamatorios, el uso de ibuprofeno bucodispersable nos aporta el evitar el consumo de agua, sobre todo en determinados países, y productos que permitan una mayor circulación, tales como el ruscus o hamamelis.

Dolencias típicas producidas por pequeñas lesiones, las cuales solucionaremos con antisépticos

monodosis y curas tipo apósitos individuales.

Problemas de alergias, que podemos prevenir con antihistamínicos.

Un problema de hora y sueño, normalmente solucionado con el uso de melatonina y en algunos casos acompañado de antihistamínicos de primera generación ya destinados a favorecer el sueño.

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