EL PODER DEL CONTRASTE O EL SALTO DE LA RANA

 

 Una característica del sistema perceptivo sensorial de nuestro cerebro es que está preparado para facilitar la accesibilidad a los cambios y a las diferencias. La percepción es dependiente de la referencia: los atributos percibidos de un estímulo reflejan el contraste entre ese estímulo y el contexto previo a su ocurrencia.

Pongamos un drástico ejemplo: si introdujésemos una rana en agua hirviendo todos sabríamos lo que sucedería. Saltaría inmediatamente para salvar su vida, ya que la fuerte reactividad de la temperatura del agua dispararía la reacción en la parte reptiliana de su cerebro. Pero si por el contrario situásemos la misma rana en agua fría y poco a poco fuésemos aumentando la temperatura hasta que hirviese, se quedaría inmóvil hasta morir. Sin el contraste de temperatura no tendría razón para saltar.

Así es como funciona el cerebro: necesitamos un fuerte contraste para precipitar una decisión. En el contexto que nos ocupa, una ausencia de contrastes entre las marcas trabajadas en nuestras farmacias, provocará en un cliente potencial dificultad para diferenciar entre marcas competidoras y podrá causar que el proceso de decisión se estanque en una encrucijada poco favorecedora para nuestras ventas.

Así que tendremos en cuenta que para generar estos contrastes en aquellas marcas que deseamos tengan mayor visibilidad, venta y demanda por parte del cliente debemos ser creativos utilizando metáforas diferenciadoras, ilustraciones contrastadas y decoraciones que generen impacto en nuestros clientes

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