ANSIOLÍTICOS + SACIANTES DEL APETITO

La ansiedad normalmente viene acompañada de un aumento o disminución en nuestro apetito, cualquiera de las dos, el origen es emocional. La comilona por un lado o el asco y rechazo por el otro, son un reflejo de que el cuerpo está con altos niveles de estrés, y es momento de empezar a disminuirlos.

Este fenómeno se produce porque la regulación de las emociones está en el mismo lugar del cerebro llamado hipotálamo. Ahí se regula el hambre, la sexualidad y las emociones. Cuando nuestro cerebro acumula emociones de temor o tristeza, se empiezan a alterar las otras funciones que regula el hipotálamo.

Los niveles de glucosa en el cuerpo disminuyen junto con la alteración de las emociones, y necesita glucosa para recuperar su equilibrio. Por ello, un estado ansioso, suele relacionarse con un aumento de la sensación de hambre (sobretodo carbohidratos), y la mayoría de las ocasiones un aumento de la ingesta entre horas (“picoteo”).

Si al problema de la ansiedad le sumamos un aumento de peso debido al aumento de ingesta de carbohidratos, probablemente lo único que conseguiremos es aumentar aún más la ansiedad y mantener este trastorno emocional más tiempo en nuestras vidas.

Por ello, recomendaremos la toma conjunta con el tratamiento ansiolítico un complemento alimenticio a base de algún complejo fitoterápico saciante que nos permita controlar estos impulsos la ingesta de alimentos poco saludables durante el episodio de ansiedad.

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